Ansiedad somática

El trastorno de somatización es un trastorno mental y conductual[2] caracterizado por quejas recurrentes, múltiples y actuales, clínicamente significativas, sobre síntomas somáticos. Estaba reconocido en el sistema de clasificación DSM-IV-TR, pero en la última versión DSM-5, se combinó con el trastorno somatomorfo indiferenciado para convertirse en el trastorno de síntomas somáticos, un diagnóstico que ya no requiere un número específico de síntomas somáticos[3] La CIE-10, la última versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados, sigue incluyendo el síndrome de somatización[4].
En el DSM-5 el trastorno ha pasado a llamarse trastorno de síntomas somáticos (TSS), e incluye el TSS con quejas predominantemente somáticas (anteriormente denominado trastorno de somatización), y el TSS con características de dolor (anteriormente conocido como trastorno de dolor)[5].
Los síntomas no tienen que aparecer todos al mismo tiempo, sino que pueden aparecer a lo largo del trastorno. El trastorno de somatización propiamente dicho es crónico pero fluctuante y rara vez remite por completo. Para el diagnóstico del trastorno de somatización es fundamental realizar un examen físico exhaustivo de las áreas de queja especificadas. El examen médico proporcionaría pruebas objetivas de las quejas subjetivas del individuo[6].

Somatización

El trastorno de somatización es un trastorno mental y conductual[2] caracterizado por quejas recurrentes, múltiples y actuales, clínicamente significativas, sobre síntomas somáticos. Estaba reconocido en el sistema de clasificación DSM-IV-TR, pero en la última versión DSM-5, se combinó con el trastorno somatomorfo indiferenciado para convertirse en el trastorno de síntomas somáticos, un diagnóstico que ya no requiere un número específico de síntomas somáticos[3] La CIE-10, la última versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados, sigue incluyendo el síndrome de somatización[4].
En el DSM-5 el trastorno ha pasado a llamarse trastorno de síntomas somáticos (TSS), e incluye el TSS con quejas predominantemente somáticas (anteriormente denominado trastorno de somatización), y el TSS con características de dolor (anteriormente conocido como trastorno de dolor)[5].
Los síntomas no tienen que aparecer todos al mismo tiempo, sino que pueden aparecer a lo largo del trastorno. El trastorno de somatización propiamente dicho es crónico pero fluctuante y rara vez remite por completo. Para el diagnóstico del trastorno de somatización es fundamental realizar un examen físico exhaustivo de las áreas de queja especificadas. El examen médico proporcionaría pruebas objetivas de las quejas subjetivas del individuo[6].

Test de trastorno de síntomas somáticos

El trastorno de somatización es un trastorno mental y conductual[2] caracterizado por quejas recurrentes, múltiples y actuales, clínicamente significativas, sobre síntomas somáticos. Estaba reconocido en el sistema de clasificación DSM-IV-TR, pero en la última versión DSM-5, se combinó con el trastorno somatomorfo indiferenciado para convertirse en el trastorno de síntomas somáticos, un diagnóstico que ya no requiere un número específico de síntomas somáticos[3] La CIE-10, la última versión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados, sigue incluyendo el síndrome de somatización[4].
En el DSM-5 el trastorno ha pasado a llamarse trastorno de síntomas somáticos (TSS), e incluye el TSS con quejas predominantemente somáticas (anteriormente denominado trastorno de somatización), y el TSS con características de dolor (anteriormente conocido como trastorno de dolor)[5].
Los síntomas no tienen que aparecer todos al mismo tiempo, sino que pueden aparecer a lo largo del trastorno. El trastorno de somatización propiamente dicho es crónico pero fluctuante y rara vez remite por completo. Para el diagnóstico del trastorno de somatización es fundamental realizar un examen físico exhaustivo de las áreas de queja especificadas. El examen médico proporcionaría pruebas objetivas de las quejas subjetivas del individuo[6].

Wikipedia

Todo el mundo experimenta la conexión mente-cuerpo todo el tiempo.    La conexión mente-cuerpo es la comunicación de ida y vuelta entre nuestro cerebro y nuestro cuerpo que implica a la médula espinal y a los mensajeros eléctricos y químicos (como los neurotransmisores y las hormonas).    Este sistema de comunicación se encarga de captar información a través de nuestro cuerpo (como los ojos, los oídos, la nariz y la piel), hacer llegar esa información al cerebro y enviar mensajes importantes a todas las partes del cuerpo para que actúen.    Este sistema es el que hace posible que nuestro cerebro envíe señales a nuestro cuerpo, como mover los dedos, darnos cuenta de que tenemos hambre o saltar para huir del peligro. La conexión mente-cuerpo es automática e involuntaria.
La respuesta de lucha, huida o congelación es un gran ejemplo de la conexión mente-cuerpo. Cuando sentimos que estamos en peligro, se desencadena una respuesta física muy potente. Esto puede ocurrir cuando nos sentimos asustados y hay un peligro importante presente. También puede ocurrir cuando nos sentimos asustados o estresados y el “peligro” no es mortal.