Posición de loto

Cómo hacerla: De pie, con los pies separados a la anchura de las caderas, inclínese suavemente hacia delante en las caderas y baje el torso hacia el suelo. Dobla las rodillas generosamente para eliminar la presión de la espalda baja y los isquiotibiales. Agarre los tobillos o sujete los codos opuestos con las manos opuestas. Respire profundamente y deje que la gravedad lleve el cuerpo hacia la tierra. Relaje la cabeza, el cuello, los hombros y el torso. Mueve lentamente el torso o sacude suavemente la cabeza. Mantenga la postura durante un minuto y vuelva a ponerse de pie.
A menudo nos cuesta saber cuándo mantenemos un exceso de tensión en la cabeza, el cuello y los hombros, y esa acumulación de tensión puede generar dolores de cabeza, insomnio, mala circulación y disminución de la capacidad pulmonar. Si se practica la respiración lenta y constante junto con esta postura, se puede reducir la presión arterial con el tiempo.
Cómo hacerla: Comienza sobre las manos y las rodillas con los pies y las rodillas separadas a la altura de las caderas. Coloca las manos a la altura de los hombros y separa los dedos. Presionando firmemente con las manos, levanta las rodillas del suelo y endereza las piernas. (Si tiene los isquiotibiales tensos, puede doblar ligeramente las rodillas). Adelanta las manos unos centímetros y retrocede los pies unos centímetros para alargar la postura. Aprieta los muslos mientras los presionas hacia la pared trasera. Presiona los talones hacia atrás y hacia el suelo (aunque puede que no lleguen al suelo). Relaje la cabeza y el cuello y deje que los omóplatos se deslicen por la espalda hacia los pies. Coloque la mirada entre los pies. Mete la barriga hacia dentro y activa los músculos centrales. Respire profundamente. Aguanta tres minutos, descansa y repite una vez más.

Gomukhas…

La flexibilidad podría describirse fácilmente como la bendición y la maldición del yoga. Por el lado de la bendición, el aumento de la flexibilidad es un beneficio enorme: promueve el rango de movimiento y la salud de las articulaciones que ayudan a prevenir el dolor de espalda, los daños por uso repetitivo y las lesiones deportivas.
Sin embargo, el yoga es mucho más que flexibilidad. De hecho, las personas que llegan al yoga con mucha flexibilidad deben tener cuidado de no precipitarse en las posturas avanzadas sólo porque pueden hacerlo. A menudo, necesitan trabajar su fuerza para complementar toda esa flexibilidad, construir músculos de apoyo y asegurarse de que están practicando una alineación segura.
El miedo a la flexibilidad o, más concretamente, la falta de flexibilidad, también aleja a mucha gente de la yogasfera (¡maldición!). Es un error común pensar que hay que ser flexible por naturaleza para intentar hacer yoga. Así que vamos a disipar ese mito ahora mismo. Grita esto a los cuatro vientos: El yoga no está reservado para las personas que ya son muy flexibles.
Si tienes las caderas, los isquiotibiales, las pantorrillas, los hombros, lo que sea, el yoga es exactamente lo que necesitas. La flexibilidad no es un requisito previo; es un resultado. La persona que se toca la nariz con las rodillas no gana (en el yoga). La persona que mejora su flexibilidad de forma segura con el tiempo gana (en la vida).

Posturas de yoga para principiantes

El yoga, ciencia que se remonta a 5000 años, es uno de los métodos naturales para potenciar la salud del cuerpo y la mente. Con la ayuda de las posturas de yoga para uno, esta práctica ancestral ofrece beneficios como:
Pasos: Ponte de manos y rodillas. Alinee las rodillas bajo las caderas y las muñecas bajo los hombros. Estira los hombros para que los brazos queden rectos y separa los dedos de las palmas. Deja que tus dos manos soporten el peso por igual. Doble los dedos de los pies hacia dentro, levante las rodillas y estire una pierna a la vez hacia atrás. Ponga el cuerpo en posición de “V” invertida con la cabeza entre los brazos.
Pasos: Túmbese en posición prona en el suelo. Doble los codos y apóyelos a los lados del cuerpo. Presione las palmas de las manos contra el suelo y levante la cabeza y el pecho del suelo. Practique este movimiento con la inhalación. Apoye el ombligo en el suelo. Aleje los hombros e incline la cabeza ligeramente hacia atrás para realizar una ligera flexión de la espalda.
Pasos: Empiece en posición supina. Doble las rodillas. Mantenga los pies apoyados en la esterilla con los talones cerca de las caderas. Los brazos descansarán a los lados, con las palmas hacia abajo. Gire los hombros hacia abajo. Levante el coxis más arriba y deje que los hombros y la cabeza descansen en el suelo. Mientras mantiene esta postura corporal, estire los brazos y entrelace los dedos de la mano bajo la parte inferior de la espalda.

1 persona yoga posa medio

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El yoga no tiene por qué ser difícil. Si esta mañana te has levantado de la cama y has estirado los brazos por encima de la cabeza, ya has hecho una postura de yoga. El yoga introduce la atención a los estiramientos para que prestes atención a tu alineación y a cómo se sienten realmente las posturas en tu cuerpo.
Muchas posturas básicas de yoga resultan muy familiares. Nuestro cuerpo se dobla y se pliega de forma natural en las posturas. Con atención y con respiraciones conscientes, puedes crear una secuencia como la que se muestra a continuación, que es orgánica a la forma en que se mueve tu cuerpo. Esta secuencia de 10 posturas parece sencilla, pero estirará y fortalecerá tus principales grupos musculares.