el cuaderno de autocompasión consciente…

Con el constante parloteo de la mente, y dentro del ajetreo de la vida moderna, la idea de la autocompasión puede parecer un objetivo elevado, una emoción lejana que debe alcanzarse en algún momento en el futuro. Pero vale la pena recordar que si hablamos, tratamos y juzgamos a nosotros mismos con gentileza y amabilidad, es mucho más probable que lo traslademos al mundo exterior y a la forma en que interactuamos con los demás y pensamos en ellos.
Empieza tu prueba gratuitaLa compasión es algo que hay que cultivar, sobre todo porque es una cualidad innata que espera ser aprovechada. Es una cualidad que simplemente queda enterrada en lo más profundo por el ritmo de vida, las obligaciones que tenemos en nuestro plato y nuestro propio diálogo interno. Sólo cuando aquietamos la mente y creamos un espacio mental, nuestra compasión florece. Al practicar la meditación para la autocompasión, ganamos control sobre el parloteo mental y fomentamos que nuestra compasión pase a primer plano.
Piensa en el modo en que tratas a un amigo cercano, ya sea en el día a día o en los momentos difíciles. Lo más probable es que le hables con delicadeza y seas comprensivo con sus problemas. Ahora piensa en tu diálogo interno, ya sea en los patrones de pensamiento diarios sobre ti mismo o cuando sientes que has fracasado en algo. ¿Te das a ti mismo la misma amabilidad y comprensión que ofrecerías a un amigo? Lo más probable es que no. Pero imagina que lo hicieras. ¿Qué pasaría si abordaras tus propios pensamientos y sentimientos de la misma manera que lo harías con los de un amigo?

autocompasión feroz: cómo las mujeres pueden aprovechar la bondad para hablar, reclamar su poder y prosperar por kristin neff

La autocompasión es extender la compasión a uno mismo en casos de percepción de insuficiencia, fracaso o sufrimiento general. Kristin Neff ha definido la autocompasión como algo compuesto por tres elementos principales: autocompasión, humanidad común y atención plena[1].
La autocompasión se asemeja en cierto modo a la noción de Carl Rogers de “consideración positiva incondicional” aplicada tanto a los clientes como a uno mismo; a la “autoaceptación incondicional” de Albert Ellis; a la noción de Maryhelen Snyder de “empatía interna” que explora la propia experiencia con “curiosidad y compasión”; a la noción de Ann Weiser Cornell de una relación amable y permisiva con todas las partes del ser; y al concepto de Judith Jordan de autoempatía, que implica la aceptación, el cuidado y la empatía hacia el yo. [5] La autocompasión tiene efectos diferentes a la autoestima, una evaluación emocional subjetiva del yo. Aunque los psicólogos han ensalzado los beneficios de la autoestima durante muchos años, investigaciones recientes han puesto de manifiesto los costes asociados a la búsqueda de una autoestima elevada,[12] entre los que se incluyen el narcisismo,[13] las percepciones distorsionadas de uno mismo,[14] la autoestima contingente y/o inestable,[15] así como la ira y la violencia hacia aquellos que amenazan el ego. [La autoestima suele estar asociada a la percepción de la autoestima en ámbitos externalizados como la apariencia, los estudios y la aprobación social, por lo que suele ser inestable y susceptible de resultados negativos[17]. En comparación, parece que la autocompasión ofrece los mismos beneficios para la salud mental que la autoestima, pero con menos inconvenientes como el narcisismo, la ira defensiva del ego, las percepciones inexactas de la autoestima, la contingencia de la autoestima o la comparación social[8][18].

enseñar la autocompensación consciente…

El protocolo más extendido y utilizado tanto en el contexto clínico como en el normal está representado por una intervención grupal denominada Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR). Se trata de un protocolo caracterizado por la enseñanza de prácticas formales e informales de meditación, ejercicios de yoga y la puesta en común de experiencias grupales (Kabat-Zinn, 2009). El objetivo de la MBSR es mejorar la capacidad de atención plena de los participantes, ayudándoles a integrar la actividad de su mente y su cuerpo de forma no crítica. A partir del programa MBSR, en los años siguientes se han desarrollado muchos protocolos basados en él con fines de investigación, integrando diversos aspectos de las ciencias psicológicas y del comportamiento (Shonin et al., 2013).
El entrenamiento mental siguiendo un programa basado en mindfulness parece aumentar las habilidades cognitivas tanto como capacidad cognitiva como flexibilidad cognitiva. La primera incluye la memoria de trabajo y la inteligencia fluida, la segunda apoya la adaptación de un individuo utilizando nuevas respuestas y estrategias. El entrenamiento de mindfulness se asocia con un aumento de la capacidad de la memoria de trabajo, la flexibilidad cognitiva y los beneficios sobre la inteligencia fluida (Roeser et al., 2013; Ruocco y Direkoglu, 2013; Jha et al., 2019). También promueve el pensamiento creativo y las habilidades de resolución de problemas (Colzato et al., 2012; Ostafin y Kassman, 2012; Raffone y Srinivasan, 2017).

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El MSC puede ser aprendido por cualquiera. Es la práctica de evocar repetidamente la buena voluntad hacia nosotros mismos, especialmente cuando estamos sufriendo, cultivando el mismo deseo que tienen todos los seres vivos de vivir felices y libres de sufrimiento.
La mayoría de nosotros sentimos compasión cuando un amigo cercano tiene problemas. ¿Cómo sería recibir la misma atención solidaria cuando más la necesitas? Todo lo que se necesita es un cambio en la dirección de nuestra atención: reconocer que, como ser humano, tú también eres un digno receptor de compasión.