perspectivas diversas…

mostrar información de crédito de la imagen “Monjes budistas sentados con té y dulces. Thai MS 3.’Monjes budistas sentados con té y dulces. Thai MS 3.. Fuente: Wellcome Collection. Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0).Monjes budistas bebiendo té y comiendo dulces.Mindfulness y budismoMi objetivo para la investigación de doctorado que llevé a cabo de 2013 a 2017 era averiguar cómo la práctica tradicional budista de la atención plena había ganado legitimidad en el mundo secular de la ciencia y la medicina.La indignación de JP había sido provocada por uno de mis hallazgos de investigación preliminares: muchos de los actores clave dentro del movimiento británico de atención plena estaban minimizando sus vínculos budistas.
Mostrar información de crédito de la imagen “Burmese-Pali Manuscript “Burmese-Pali Manuscript. Fuente: Wellcome Collection. Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0).Este manuscrito de Burmese-Pali de un texto budista.Los profesores con los que hablé no se avergonzaban de cómo se presentaban. Estaban dispuestos a utilizar la creciente aceptación pública de la atención plena para llevar la esencia de las enseñanzas de Buda a nuevos públicos. Pero decir esto en voz alta puede resultar desagradable. Una profesora británica de mindfulness de alto nivel llegó a decir que creía que era “irresponsable” que los profesionales de mindfulness utilizaran sus nombres budistas en contextos seculares.La mayoría de los profesores presentaban mindfulness siguiendo las líneas establecidas por un informe parlamentario de 2015 sobre los posibles usos de la práctica para la sociedad británica: aunque mindfulness tenía sus orígenes en el budismo, se había “liberado de cualquier contenido religioso o dogmático”.Practicando mindfulnesscerrar

meditación budista

Catherine Wikholm no trabaja, asesora, posee acciones ni recibe financiación de ninguna empresa u organización que pueda beneficiarse de este artículo, y no ha revelado ninguna afiliación relevante más allá de su nombramiento académico.
El mindfulness como ayuda psicológica está muy de moda. Los últimos informes sobre el hallazgo sugieren que la terapia cognitiva basada en la atención plena es tan eficaz como los antidepresivos para prevenir la recaída de la depresión recurrente.
Aunque los autores del trabajo interpretaron sus resultados de forma algo menos positiva, afirmando que (en contra de su hipótesis) el mindfulness no era más eficaz que la medicación, el significado que dedujeron muchos en los medios de comunicación fue que el mindfulness era superior a la medicación.
El mindfulness es una técnica extraída del budismo en la que se intenta notar los pensamientos, sentimientos y sensaciones presentes sin juzgarlos. El objetivo es crear un estado de “conciencia desnuda”. Lo que antes era una herramienta de exploración espiritual se ha convertido en una panacea para la era moderna: un remedio para los problemas humanos más comunes, desde el estrés hasta la ansiedad y la depresión. Al tomar esta “píldora natural” todos los días, nos abrimos a la posibilidad de obtener innumerables beneficios y ningún efecto negativo, a diferencia de las píldoras sintéticas, como los antidepresivos, cuyo potencial de efectos secundarios negativos todos conocemos.

ejercicios de atención plena

1 de mayo de 2017 – Hace unos años, empecé a practicar regularmente la meditación. Sentado en una habitación tranquila, al aire libre en un parque o en el tren para ir al trabajo, adoptaba una posición erguida y relajada y me concentraba en mi respiración. La práctica no consistía en dejar la mente vacía o en blanco, sino simplemente en dejar que mi mente descansara.
Cuando los pensamientos o sentimientos surgían inevitablemente, los observaba sin juzgarlos. Por ejemplo, si me venía a la cabeza un pensamiento sobre la necesidad de terminar una columna para esta revista, lo etiquetaba en silencio como “preocupación”, antes de volver a concentrarme en la respiración. Aprendí, como describen los psicólogos, que los contenidos de mi conciencia podían ser observados, y que las reacciones emocionales que los acompañaban rara vez se basaban en la realidad (Brown et al. 2007).
Tras varios meses de meditación diaria, noté beneficios significativos. La meditación parecía ralentizar el tiempo, permitiéndome vivir y trabajar en el presente en lugar de preocuparme por el futuro. Fui más rápida y más experta en reconocer cómo las expectativas poco realistas o las preocupaciones infundadas estaban causando un estrés innecesario. Mi sueño y mi estado de ánimo mejoraron. Me sentía más feliz, más contento y más tranquilo.

historia del mindfulness pdf

Lleva a un estado de ser en el que se está presente, consciente y capaz de dejar que los pensamientos y sentimientos vayan y vengan según sea necesario. Al igual que ser capaz de dar un paso atrás físicamente en una situación, la atención plena desarrolla la práctica de ser capaz de tener perspectiva sobre tus pensamientos.
A menudo oímos hablar de la atención plena como una forma de estar “presente” en la vida, pero los orígenes religiosos dieron más significado a la meditación que el simple hecho de estar presente: la atención plena hacía hincapié en vivir una vida sana y tener bondad amorosa hacia todos los seres sintientes (Kuan, 2007).
Esta visión global de vivir con atención plena, de vivir con bondad, todavía puede encontrarse en el núcleo de las religiones. Aunque se conoce sobre todo en el hinduismo y el budismo, la práctica en sí puede encontrarse en todo el mundo de diversas formas.
Un ejemplo muy conocido en el cristianismo es el del Hermano Lawrence, que hizo hincapié en ser consciente del “Espíritu Santo” en “Practicar la presencia de Dios” (Lawrence, 2004), aunque la práctica es mucho más antigua que el libro.
A pesar de sus antiguas raíces, muchas personas en Occidente no han tomado conciencia de la atención plena hasta hace poco, gracias a Kabat-Zinn, que fue quizás el primero en sacar el concepto del contexto religioso. Destacó la atención plena como una práctica para la salud mental positiva con su obra “Programa de reducción del estrés basado en la atención plena” en la década de 1970 (Schlieter, 2017).