Citas sobre la mente y el corazón

En el lenguaje común, la estrecha relación entre el corazón y la mente es bien conocida. Las investigaciones epidemiológicas de los últimos 20 años han confirmado empíricamente esta relación: los pacientes con enfermedades cardíacas, sobre todo coronarias, sufren una depresión importante en una proporción superior a la del azar. Las razones aún se desconocen, pero las hipótesis actuales se centran en la influencia de la depresión sobre la función endotelial, la coagulación sanguínea, las arritmias cardíacas, las reacciones inflamatorias y los factores del estilo de vida. La depresión mayor empeora el pronóstico de los trastornos cardiológicos. La depresión en los pacientes con enfermedades cardíacas debe tratarse con la misma intensidad que en los pacientes sin enfermedades cardíacas. En pacientes con enfermedad coronaria y depresión, sólo se dispone de pocos estudios clínicos controlados, pero han demostrado que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina son eficaces y seguros. Por lo tanto, actualmente son los fármacos de elección. Es importante que el clínico tenga en cuenta la depresión mayor y menor en el diagnóstico diferencial de los síntomas psiquiátricos y somáticos en los pacientes con cardiopatía, que diagnostique la depresión sin demora y que inicie rápidamente una terapia adecuada según las directrices de tratamiento actuales.

Libro mente y corazón

La investigación y las observaciones clínicas están descubriendo importantes vínculos entre las enfermedades del cerebro y del corazón, incluyendo su desarrollo y evolución. Por ejemplo, los pacientes con insuficiencia cardíaca tienen mayor riesgo de sufrir depresión, deterioro cognitivo y trastornos del sueño. A pesar de ello, las enfermedades cerebrales y cardíacas suelen tratarse hoy en día como entidades separadas y aisladas, incluso cuando coinciden en el mismo paciente.
“La comunidad médica está empezando a reconocer la importancia de la comorbilidad del cerebro con las enfermedades del corazón y viceversa”, dijo a The Beat. “Se está empezando a comprender lo profundamente conectados que están el cerebro y el corazón. Comprender estas diferencias puede ayudar a los profesionales sanitarios a desarrollar enfoques personalizados para el tratamiento de estas poblaciones vulnerables.”
La Dra. Edwards es una epidemióloga cardiovascular cuyo programa de investigación incluye la evaluación de riesgos y la elaboración de modelos predictivos para la interfaz corazón-cerebro, con un enfoque específico en la identificación de nuevos marcadores cardíacos de riesgo de ictus y demencia y la salud cardíaca y cerebral de las mujeres.

La biblia de la conexión entre la mente y el corazón

De hecho, varias investigaciones sugieren que cultivar una mente sana puede mejorar la salud del corazón y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en Estados Unidos.
R: Las investigaciones demuestran que las afecciones cardiovasculares pueden provocar estados psicológicos negativos, como la depresión. Los estados psicológicos negativos también pueden aumentar el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y un pronóstico adverso. Existen buenas asociaciones entre la salud psicológica positiva y la disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular.
R: Las afecciones como la depresión o el trastorno de ansiedad pueden conducir a un peor cumplimiento médico. También pueden tener efectos indirectos sobre la presión arterial, la inflamación y la aterosclerosis, una enfermedad de las arterias que puede provocar una cardiopatía coronaria.
R: Existen numerosas formas de disminuir la salud psicológica negativa y aumentar la positiva. La meditación es una de ellas. El yoga también es una buena práctica de mente y cuerpo. En general, la atención plena es una intervención prometedora. Hay datos modestos pero crecientes de que estas intervenciones pueden conducir a un mejor pronóstico cardiovascular.

Significado de la mente y el corazón

Los estudios demuestran que los pacientes con enfermedades cardíacas suelen estar enfermos y vivir en circunstancias estresantes. Esto puede fomentar los síntomas depresivos. La propia depresión es un factor de riesgo para desarrollar enfermedades del corazón. Los investigadores están descubriendo vínculos similares entre las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades mentales como la ansiedad, el trastorno bipolar y la esquizofrenia.
Atender a pacientes con enfermedades mentales y cardíacas es difícil. El tratamiento de una puede empeorar la otra. Por ejemplo, un paciente expuesto a las tensiones de un procedimiento cardíaco podría experimentar más ansiedad, depresión u otros síntomas psiquiátricos.
Los problemas cardíacos también tienen importantes consecuencias emocionales. Un diagnóstico de enfermedad cardíaca puede ser deprimente, provocar ansiedad y ser traumático. Alrededor del 50% de los pacientes hospitalizados por una enfermedad coronaria presentan algunos síntomas depresivos. Hasta un 20% de estos pacientes desarrollan una depresión mayor. Una revisión de 25 estudios reveló que el 15% de los pacientes desarrollaron un trastorno de estrés postraumático después de un ataque cardíaco, una parada cardíaca repentina o una operación cardíaca, según Harvard Health Publishing.