La ciencia del mindfulness

Investigaciones anteriores han descubierto que el entrenamiento de la meditación de atención plena mejora la atención ejecutiva. Los potenciales relacionados con eventos (ERPs) han indicado que este efecto podría ser impulsado por una asignación más eficiente de los recursos en tareas atencionales exigentes, como la tarea Flanker y la prueba de la red de atención (ANT). Sin embargo, no está claro si estos cambios dependen de la práctica a largo plazo. En dos estudios, intentamos investigar los efectos de una breve sesión de meditación de 10 minutos sobre la atención en meditadores principiantes, en comparación con una actividad de control. También probamos la moderación por las diferencias individuales en neuroticismo y los posibles mecanismos neurales subyacentes que impulsan estos efectos, utilizando ERPs. En el Estudio 1, los participantes asignados aleatoriamente a escuchar una cinta de meditación de 10 minutos tuvieron una mejor precisión en los ensayos incongruentes en una tarea de Flanker, sin detrimento en los tiempos de reacción (TR), lo que indica una mejor asignación de recursos. En el Estudio 2, los participantes asignados a escuchar una cinta de meditación realizaron un ANT con mayor rapidez que los participantes de control, sin detrimento del rendimiento. El neuroticismo moderó ambos efectos, y los ERPs mostraron que los individuos con menor neuroticismo que meditaron durante 10 minutos mostraron un N2 mayor a los ensayos incongruentes en comparación con los que escucharon una cinta de control; mientras que los individuos con mayor neuroticismo no lo hicieron. En conjunto, nuestros resultados apoyan la hipótesis de que incluso la meditación breve mejora la asignación de recursos atencionales en algunos novatos.

Artículos de investigación sobre mindfulness

Exacerbado por la pandemia, alrededor de ocho de cada diez estadounidenses experimentan al menos un día a la semana que califican de “estresante”. Aunque estemos tentados a aceptar el estrés como un hecho de la vida en el mundo moderno, la realidad es que el estrés puede manifestarse en síntomas mentales y físicos que conducen a mayores problemas de salud.
Mientras tanto, la práctica de la atención plena (mindfulness) está a la vanguardia de la forma de afrontar el estrés de forma saludable.  En las escuelas, el mindfulness está sustituyendo a los castigos, los lugares de trabajo se asocian con empresas de meditación y los equipos deportivos, desde los Seattle Seahawks hasta la selección femenina de fútbol de Estados Unidos, incorporan el mindfulness para mantener su ventaja en la élite. Mientras tanto, hay toneladas de recursos disponibles para el ciudadano de a pie en relación con las técnicas de mindfulness, en gran parte debido al aumento de su popularidad a partir de sus raíces centenarias en el budismo.
Para analizar la multitud de estudios sobre el tema, la Asociación Americana de Psicología define la atención plena como “una conciencia momento a momento de la propia experiencia sin juicio”. No es un rasgo ni una práctica, sino que la atención plena es un estado del ser. Estos son algunos de los aspectos más comunes que han encontrado

Mindfulness y el cerebro pdf

Se han estudiado los efectos psicológicos y fisiológicos de la meditación. En los últimos años, los estudios sobre la meditación han implicado cada vez más el uso de instrumentos modernos, como la resonancia magnética funcional y el electroencefalograma, que son capaces de observar la fisiología del cerebro y la actividad neuronal en sujetos vivos, ya sea durante el acto de meditación en sí o antes y después de la meditación. De este modo, se pueden establecer correlaciones entre las prácticas meditativas y la estructura o el funcionamiento del cerebro.
Desde la década de 1950 se han llevado a cabo cientos de estudios sobre la meditación, pero muchos de los primeros estudios eran defectuosos y, por lo tanto, arrojaron resultados poco fiables[1][2] Los estudios contemporáneos han intentado abordar muchos de estos defectos con la esperanza de guiar la investigación actual hacia un camino más fructífero[3] En 2013, los investigadores de Johns Hopkins, que publicaron en el Journal of the American Medical Association, identificaron 47 estudios que se califican como bien diseñados y, por lo tanto, fiables. Basándose en estos estudios, concluyeron que hay pruebas moderadas de que los programas de meditación pueden reducir la ansiedad, la depresión y el dolor, pero no hay pruebas de que sea más eficaz que los tratamientos activos, como los fármacos o el ejercicio[4]. Otro importante artículo de revisión también advertía sobre la posible desinformación y mala interpretación de los datos relacionados con el tema[5].

Trascender… la meditación

En las últimas décadas, el interés del público por la meditación de atención plena se ha disparado. Paralelamente, y quizás alimentando la creciente aceptación popular, ha aumentado la atención científica. El número de ensayos controlados aleatorios -el estándar de oro para el estudio clínico- que implican mindfulness ha pasado de uno en el período 1995-1997 a 11 entre 2004-2006, a la friolera de 216 entre 2013-2015, según un artículo reciente que resume los hallazgos científicos sobre el tema.
Los estudios han demostrado los beneficios contra una serie de condiciones tanto físicas como mentales, incluyendo el síndrome del intestino irritable, la fibromialgia, la psoriasis, la ansiedad, la depresión y el trastorno de estrés postraumático. Pero algunos de estos resultados se han puesto en duda porque los estudios tenían muestras de pequeño tamaño o diseños experimentales problemáticos. Aun así, hay un puñado de áreas clave -como la depresión, el dolor crónico y la ansiedad- en las que estudios bien diseñados y ejecutados han mostrado beneficios para los pacientes que participan en un programa de meditación de atención plena, con efectos similares a los de otros tratamientos existentes.