balasana anleitung

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La postura del niño (Balansana) es la postura de descanso más importante del yoga y es una buena manera de estirar suavemente varias partes del cuerpo.  Es una oportunidad para detener lo que estás haciendo, reevaluar tu posición, volver a conectar con tu respiración y prepararte para seguir adelante. En clase, el profesor puede ofrecer la oportunidad de descansar en la postura del niño después de una secuencia de vinyasa de ritmo rápido, una larga retención en una postura como la del perro mirando hacia abajo o la de la plancha, o un intento de inversión desafiante. Es una postura para contrarrestar la Cobra y otras extensiones de la espalda.
Aprender a utilizar esta postura con sabiduría es la parte de tu práctica de desarrollo en la que escuchas la voz interior de tu cuerpo y haces lo que te dice. Tu cuerpo te dirá cuándo debes descansar. Puede necesitar cosas diferentes en días diferentes. Mantener el oído bien afinado a los mensajes que te envía tu cuerpo y responder respetuosamente a ellos es la mayor lección que ofrece la postura del niño. Llegarás a saber cuándo utilizar la postura del niño durante tu práctica de yoga.

balasana en sánscrito

Se podría decir que Balasana es la postura de yoga original. Es la primera postura que cualquiera de nosotros ha practicado. Antes de aventurarnos en el gran mundo, pasamos muchos meses acurrucados dentro de nuestras madres. No es de extrañar que la Postura del Niño nos resulte tan familiar y tan nutritiva.
Aunque es una postura de yoga sencilla, la Balasana tiene numerosos beneficios. Tranquiliza la mente y restablece la energía gastada. Centra la respiración en la parte posterior del cuerpo, el lado del “descanso y la digestión” (parasimpático), y favorece la expansión natural de los pulmones en cada inhalación. Como todas las posturas hacia delante, la postura del niño hace que nos centremos en nuestro interior. La Balasana proporciona un respiro del constante movimiento de nuestras vidas.
La Balasana ha sido encasillada como una postura de yoga para principiantes, y como tal, a veces es descartada por los practicantes más experimentados. Es cierto que la Balasana es accesible para la mayoría de los principiantes, y es excelente para introducir a los principiantes en el mundo expansivo de sus propios cuerpos de espalda. Pero yo diría que Balasana no es necesariamente una postura de yoga fácil.

balasana alternativa

Las molestias en el cuello y los hombros al realizar la Postura del Niño pueden aliviarse “colocando una manta enrollada y gruesa entre las nalgas y los talones, y luego doblando los codos y apilando los antebrazos para poder apoyar la frente en ellos”[9].
La Uttana Shishosana o “Postura del Cachorro Extendida” se estira hacia delante desde las cuatro patas hasta que los antebrazos y la frente se apoyan en el suelo y los muslos quedan en posición vertical, dando lugar a una postura intermedia entre la Balasana y la Adho Mukha Shvanasana (Postura del Perro hacia abajo)[11].
La Shasangasana (शसांगासन) o “Postura del Conejo”, practicada en el Bikram Yoga, tiene el coxis levantado hasta que los muslos están verticales y la cabeza y los brazos apuntan hacia los pies, creando una intensa flexión de la columna vertebral[12].

supta balasana

Dado que implica inclinarse hacia delante sobre las rodillas y comprimir el cuerpo sobre la esterilla o el suelo, puede ser un reto, tanto física como emocionalmente. Pero hay variaciones que pueden ayudar a diferentes cuerpos a relajarse en la postura. Y aprender a entregarse a la postura es una parte importante de la práctica.
“Cuando empiezo un flujo de yoga con la Postura del Niño, aprecio que esta postura me da un momento para recogerme”, dice la editora colaboradora de Yoga Journal, Gina Tomaine. “Cada vez que entro en la postura, no puedo evitar sentir una sensación de paz y tranquilidad. Es una expresión física de la calma mental y un “tiempo de espera” infantil. Es una de mis posturas favoritas porque siempre es el lugar donde establezco una intención para mi práctica, y donde recuerdo volver a la mayor calma y concentración que pueda reunir, incluso en los días ocupados.”
Por qué nos gusta:  Durante mucho tiempo no entendí la Postura del Niño. Es decir, entendía la mecánica de la postura, pero no entendía su intención. En mis primeros años de práctica de yoga, la postura del niño era algo que el profesor nos decía que hiciéramos cuando estábamos agotados. La tomé como una opción alternativa, algo menos que las posturas más desafiantes. Mientras estaba en la Postura del Niño, permanecía tensa y lista para abalanzarse sobre la postura que seguía. Sólo en los últimos años, después de practicar más el Yin, he empezado a comprender el valor innato y exquisito de la tranquilidad, la quietud y la entrega, así como la liberación y la fuerza que se derivan de ello. -Renee Marie Schettler, editora jefe